Mindfulness en las profesiones legales: implicaciones, aplicaciones y beneficios

 

  Partiendo de una vivencia personal en un Juzgado, la autora, letrada de la administración pública en activo, reflexiona desde su propia experiencia, acerca de algunas de las aplicaciones y los potenciales beneficios de las prácticas de Mindfulness – una práctica de meditación basada en la atención plena- para los y las profesionales del Derecho

 

Hace poco tiempo, en las esperas entre juicios en la Jurisdicción Social, que en ocasiones tanto dan de si en lo que a temas de conversación se refiere, (y que ya añoramos, hasta que se restablezca la vida judicial tal y como la conocíamos) cierto letrado me habló de un mal rato que había pasado hacía poco en una sala de vistas. Él no era parte, sino público, y no tenía relación con el caso; era una de esas veces en las que se entra en sala antes de que nos toque nuestro propio juicio, simplemente para escuchar, para aprender. Se ventilaba el derecho a una prestación de Social, y la letrada de la Entidad Gestora cargaba con dureza en contra del derecho del actor, un muchacho allí sentado con aire confuso. Ella desgranaba la falta de requisitos en términos de circunstancias personales, calamidades, irresponsabilidades, enriquecimiento injusto, etc. El compañero desvió la mirada, incómodo, recorriendo la sala, cuando advirtió que allí también estaba sentado un hombre mayor, cada vez más encogido en su sitio y evidentemente pasándolo muy mal mientras escuchaba, del que le susurraron que era el padre del demandante. Este letrado había presenciado bastante violentado la vista hasta el final, pues no se determinaba a abandonar la sala hasta que finalizase. Y, recordándolo, aún afectado, decía: “No hacía falta decir todo eso” “no hacía falta, con el padre allí”, y  refería que había sentido un gran malestar. Le pregunté si aquello le había afectado y me dijo que sí, pues su juicio era el siguiente y cuando le llamaron se había sentado todavía alterado. Y, en relación a su propio malestar, me explicó: “me habló la juez y le respondí mal, de mal humor, y en el juicio también estuve yo mal…”. Entonces le pregunté si, cuando estaba allí dentro, pasándolo mal, había podido hacer algo al respecto.  Ante esta pregunta el letrado se paró un momento, abrió un poco más los ojos y, con cierto asombro al recordarlo, respondió que en realidad sí había hecho algo: se había puesto a escribir, en un folio, no recordaba qué, para desahogarse; y que así encontró cierto alivio, aunque no lo suficiente como para afrontar con normalidad su propia vista. Agradecí su sinceridad, pero me quedé con la duda de si esa acción había sido consciente o si le sirvió para una próxima vez en que se viese en una situación similar.

 

Evoco esta anécdota, que puede resultar familiar en estos términos o parecidos a los lectores y lectoras, como una muestra del tipo de situaciones estresantes de la realidad diaria de las profesiones legales. Situaciones que pueden abordarse desde la práctica de Mindfulness, y al hacerlo, nuestras emociones pueden gestionarse más eficazmente, lo que a su vez puede resultar muy beneficioso en ambos aspectos personal y profesional.

 

Mindfulness es un término anglosajón que ha sido traducido como “atención plena” o “atención consciente”. Mindfulness hace referencia a la capacidad básica de la mente humana de darse cuenta de lo que sucede, y le une dos componentes muy interesantes e igualmente presentes en nuestra mente: por un lado, ese “darse cuenta” puede hacerse hacerlo de un modo deliberado, lo cual alude a la posibilidad de sostener la atención intencionadamente, momento a momento;  y, por otro lado, hacerlo sin que esa capacidad natural de aprehensión de los hechos (de captar las cosas tal y como son), en si misma, se vea perturbada por los pensamientos y las emociones que de modo automático, entran constantemente en juego. A esta tercera cualidad de la atención hace referencia la expresión “sin juzgar”, que se incluye en la definición más conocida de Mindfulness [i].

Mindfulness es un término anglosajón que ha sido traducido como “atención plena” o “atención consciente”

En la aplicación del Derecho sabemos por propia experiencia que una ecuánime comprensión de los hechos es la base sobre la que ofrecer una respuesta adecuada a los mismos. Y ésa es, precisamente, la promesa de la atención consciente, ése es el precioso regalo de este importante proceso: Relacionarnos de un modo más consciente, deliberado y amable, con la realidad de cada momento, nos ofrece la posibilidad de la comprensión directa, de cada situación, instante tras instante y también, tanto hacia afuera como hacia adentro, hacia nuestro propio estado en ese momento; y en esa consciencia surge un espacio para elegir una respuesta apropiada, que quizá será quizá distinta de nuestra reacción automática habitual. Cultivar esta forma de atención, desde la perspectiva de mi propia experiencia y la de mi alumnado de Mindfulness, ofrece una posibilidad de cambios profundos en ambas facetas, privada y profesional, de la vida, cambios basados en esta nueva forma de acción más consciente y menos automática.

 

De hecho, ya son numerosos y bien difundidos los trabajos empíricos que avalan la efectividad de la práctica de Mindfulness en el tratamiento del estrés y la ansiedad [ii] . Desde la perspectiva profesional que aquí interesa, también se ha descrito que la práctica meditativa de atención consciente afecta positivamente a la calidad de nuestra escucha, promueve la ética, y favorece cualquier tipo de interacción que tengamos como profesionales del Derecho [iii]. Así, no es extraño en un sector competitivo y perfeccionista como es el nuestro, que numerosas facultades de Derecho de EEUU hayan introducido programas de Mindfulness en sus currículos [iv]. El cultivo de la atención plena en la práctica legal se está generalizando fuera de nuestras fronteras. En este sentido, es fácil encontrar en internet prestigiosos despachos de abogados que incluyen Mindfulness en la formación a sus socios y empleados, siendo una práctica especialmente recomendada en labores de mediación[v], donde una adecuada percepción y gestión de las emociones que entran en juego, puede ser fundamental.

 

La cuestión tiene implicaciones personales y profesionales. En términos profesionales, hemos adquirido desde jóvenes la capacitación legal, es decir, tenemos los conocimientos de Derecho; también hemos aprendido, además, a pensar como juez/a, letrado/a, procurador/a, fiscal… lo que nos haya tocado. Pero, aun así, raramente se nos enseñó cómo lidiar mejor con las situaciones límite de nuestro trabajo, y con las intensas emociones que ellas suscitan, para cada uno de nosotros, y cuya influencia no podemos negar, como seres humanos. No se está revelando nada nuevo, el lector o la lectora ya tienen una intuición personal acerca de la relación que hay entre la propia regulación emocional en una situación concreta y la posibilidad de ofrecer la respuesta jurídica más adecuada. Pues bien, esta intuición ya ha sido elevada a categoría en determinados entornos. The Law Society, el colegio profesional de abogados en Inglaterra y Gales, incluye esta capacidad entre las “habilidades blandas” (soft skills) [vi] o competencias básicas para que los abogados y las abogadas puedan realizar su trabajo de acuerdo con el estándar esperado, además de poseer un excelente conocimiento legal.

Es fácil encontrar en internet prestigiosos despachos de abogados que incluyen Mindfulness en la formación a sus socios y empleados, siendo una práctica especialmente recomendada en labores de mediación

En vista de todo esto ¿cómo podría haber sido útil la práctica de Mindfulness a mi estimado compañero de la anécdota antes relatada? En este caso, la práctica de la atención consciente hubiera potenciado su comprensión directa en inmediata, a medida que se iba produciendo, de lo que nuestro compañero ya intuyó -su estado emocional alterado- y le habría permitido gestionar sus emociones competentemente previo a la celebración de su propia vista. Dicha acción hubiera tenido efectos positivos en él, en lugar de incurrir en la torpeza y subsiguiente malestar. Igualmente, ser consciente del proceso hubiera potenciado el efecto beneficioso de regulación emocional del mecanismo de compensación de estrés que adoptó este profesional: esa decisión de compartir lo sucedido con otros compañeros, conectar con ellos, hablarlo.

 

Ciertamente, uno de los principales retos al comenzar a practicar atención plena es aprender a cultivar la comprensión de lo que nos pasa en medio de los desafíos que enfrentamos tan frecuentemente y que a menudo no podemos evitar. Es preciso identificar en qué situaciones nos sentimos desafiados o amenazados, explorar las causas y razones tras esas distintas situaciones, y finalmente, darnos cuenta de cómo reaccionamos a ellas. Ese conocimiento es clave para poder prever y aplicar acciones y respuestas eficaces para nosotros/as y para los demás ante esas situaciones. Dicho de otro modo, entrenar esta atención consciente y deliberada momento a momento, es lo que puede determinar la identificación de la situación y la acción apropiada, lo que marcará una gran diferencia en el éxito de nuestro ejercicio profesional y en nuestra sensación de bienestar personal.

 

Partiendo de que nos hallamos en contextos de equilibrio emocional no necesitados de ayuda clínica, la capacidad de autorregulación emocional puede ser percibida por muchos de nosotros/as como algo personal e individual, propio del acervo o de la suerte de cada persona; por ejemplo, de su afición o hábito al deporte, su círculo de amistades o entorno social, su estado de salud o su edad, etc. A decir verdad, todos y todas ya sabemos regularnos de alguna manera, a modo de “compensación” por el estrés que sufrimos. Y sí, ese modo puede resultar adecuado en muchos casos, y es adecuado preservarlo; pero a menudo nos enfrentamos a situaciones, en las que dichos recursos ya no son suficientes, en las que nos sentimos sorprendidos o desbordados, y que nos llegan a causar mucho malestar y estrés. En estos casos, la práctica de Mindfulness es otro recurso más, que puede resultar de suma utilidad. Lo único que se requiere es una intención genuina de parar para darnos cuenta de lo que está pasando, de estar plenamente atentos a este momento, con curiosidad y apertura. Y eso es algo que toda persona puede hacer.

Lo único que se requiere es una intención genuina de parar para darnos cuenta de lo que está pasando, de estar plenamente atentos a este momento, con curiosidad y apertura

Para finalizar esta lectura, propongo un ejemplo práctico (si le apetece, después de leer el siguiente párrafo, haga lo que en él se propone):

 

Aparte la vista del texto y tómese unos momentos para tomar conciencia de la posición de su cuerpo; si quiere puede hacer una inhalación un poco más profunda. Ponga su atención en las sensaciones que está experimentando en todo el cuerpo: quizá presión en ciertas zonas en las que hay algún contacto, el roce de la ropa, sensaciones de temperatura. Puede cerrar los ojos o dejarlos abiertos. Perciba además el vaivén de su respiración, tal y como se produzca, sin necesidad de forzarlo o cambiarlo. Observe este movimiento, sin más, durante unas cuantas respiraciones. Ahora, con delicadeza, preste atención a su interior. ¿Puede sentir alguna emoción? Quizá está animado/a, o aburrido/a, alegre, triste, enfadado/a.… también puede que no localice ningún estado de ánimo en particular o no sepa cómo se llama. Esto no es importante; se trata sólo de dedicar unos instantes a percibir lo que siente. Cuando sea suficiente para vd., incorpórese de nuevo a la lectura (si lo desea).

 

Como ve, la práctica de Mindfulness no requiere ninguna técnica o tecnología especial, es algo sencillo que consiste en cultivar capacidades naturales de la condición de todo ser humano, con una metodología que ha formado parte de las tradiciones contemplativas universales a la largo del tiempo y en las distintas tradiciones culturales. En definitiva, Mindfulness está relacionado con nuestro bienestar como personas y como profesionales. Desde una perspectiva humanística de la justicia, las profesiones legales pueden beneficiarse del fortalecimiento de las habilidades personales – la denominada “perspectiva de quien está plenamente consciente”- que, a su vez, puede llevarnos a un quehacer profesional más auténtico, positivo, competente y sostenible.

Por Begoña Oyonarte Vílchez, Letrada del Gabinete Jurídico de la Junta de Andalucía. Instructora del Curso de reducción de estrés MBSR por las Universidades de Massachusetts y Brown.

 

 

[i] Mindfulness es la conciencia que aparece al prestar atención deliberadamente, en el momento presente y sin juzgar, a cómo se despliega la experiencia momento a momento (Jon Kabat-Zin “Viviendo con plenitud las crisis”, Ed Kairós, 2009.)

 

[ii] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23796855 Se trata de investigaciones desarrolladas sobre el Programa de reducción de estrés MBSR desarrollado en la Universidad de Massachusetts.

 

[iii] https://greatergood.berkeley.edu/article/item/mindful_lawy

 

[iv]https://law.yale.edu/yls-today/yale-law-school-events/mindfulness-eating-0, https://mindfulness.law.columbia.edu/mimdfulness.

La facultad de derecho de Missouri incluso estudió los efectos del programa en sus alumnos: https://scholarship.law.missouri.edu/facpubs/748/

 

[v] Riskin, Leonard L. “Mindfulness: Foundational Training for Dispute Resolution.” Journal of Legal Education, vol. 54, no. 1, 2004, pp. 79–90. JSTOR, www.jstor.org/stable/42893839. Accessed 4 May 2020.

 

[vi] https://www.thecounselnetwork.com/soft-skills-that-set-great-lawyers-apart-from-the-rest/

 

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